La ansiedad y el estrés están cada vez más presentes en las sociedades modernas. En el ajetreo diario, la mente a menudo se sobrecarga, pero afortunadamente existen formas de contrarrestar estos problemas. A continuación, desde CLD – Centro de Lenguaje y Desarrollo, en Vigo, te contamos qué herramientas de psicología son las más efectivas para fomentar la serenidad. ¡Toma nota!
1. Practica la atención plena (mindfulness)
La atención plena es la base de muchas terapias modernas. Consiste en centrarte intencionalmente en el momento presente sin juzgar. Simplemente observa tus pensamientos, sentimientos y sensaciones corporales a medida que surgen. Dedica cinco minutos al día a notar tu respiración: siente cómo el aire entra y sale. Esto ayuda a desengancharte de las preocupaciones futuras o los remordimientos pasados.
2. Reestructura tus pensamientos negativos
Los psicólogos cognitivo-conductuales nos enseñan que nuestros pensamientos influyen directamente en nuestras emociones. Cuando te encuentres pensando algo como "Todo me sale mal", detente y pregúntate: "¿Qué evidencia tengo de esto?". Reemplazar pensamientos catastróficos por evaluaciones más realistas reduce la ansiedad.
3. Establece límites claros
Una de las mayores fuentes de estrés es el exceso de compromisos autoimpuestos o ajenos. Aprender a decir "no" de manera respetuosa es fundamental para proteger tu energía y tiempo. Los límites claros son una forma de autocuidado; comunican a los demás lo que estás dispuesto a dar y lo que necesitas conservar para tu bienestar.
4. Implementa la "Hora de Preocupación"
Si te encuentras constantemente rumiando sobre problemas, designa un "tiempo de preocupación" de 15 minutos al día (por ejemplo, a las 6:00 PM). Si una preocupación surge fuera de ese horario, anótala y prométete abordarla durante tu "hora". Esto impide que las preocupaciones secuestren todo tu día, dándoles un espacio controlado.
5. Conéctate con tu cuerpo a través del movimiento
El ejercicio físico no solo beneficia al cuerpo; es un potente regulador del estado de ánimo. No necesitas un entrenamiento extenuante. Una caminata corta, estiramientos suaves o unos minutos de baile libera endorfinas y reduce el cortisol (la hormona del estrés). El movimiento saca la tensión acumulada.
6. Practica la gratitud todos los días
Al final de cada día, anota tres cosas por las que te sientes genuinamente agradecido. Pueden ser cosas grandes o pequeñas: tener salud, haber disfrutado de una conversación agradable con un ser querido o simplemente haber terminado una tarea difícil. Esto entrena al cerebro a buscar lo bueno.
7. Fomenta conexiones sociales significativas
El ser humano es un ser social. Dedica tiempo de calidad a nutrir relaciones que te hagan sentir comprendido y valorado. Una conversación honesta puede ser más terapéutica que horas de preocupación en solitario.
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